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Viajar después de los 70 años: Guía de seguros de viaje

Viajar después de los 70 no es una rareza ni una excepción, es una tendencia. Cada vez más personas llegan a esta etapa con ganas, energía y tiempo para recorrer el mundo. El problema aparece cuando esa decisión tan linda se cruza con una realidad poco glamorosa: la mayoría de los imprevistos de viaje no avisan y, a cierta edad, suelen salir más caros.

En este contexto, el seguro de viaje deja de ser un trámite opcional para convertirse en un aliado clave. No se trata de viajar con miedo, sino de viajar con respaldo. Porque disfrutar un destino es mucho más fácil cuando sabés que, pase lo que pase, alguien responde del otro lado.

Por qué es clave contratar un seguro de viaje después de los 70

A partir de los 70 años, los riesgos asociados a la salud cambian y eso impacta de lleno en los viajes. No significa que viajar sea peligroso, sino que el cuerpo no responde igual que a los 30 y cualquier atención médica puede implicar estudios, internaciones o tratamientos más complejos. En muchos países, una consulta básica puede costar más que el pasaje.

Otro punto clave es que muchos sistemas de salud públicos o prepagas locales no cubren gastos en el exterior. Eso deja al viajero mayor completamente expuesto ante una emergencia. Un seguro de viaje con cobertura médica internacional evita decisiones apuradas, gastos inesperados y situaciones de estrés innecesario en un contexto que debería ser disfrute.

Además, viajar con seguro también protege a la familia. Nadie quiere recibir una llamada desde otro país para resolver pagos, autorizaciones médicas o traslados sanitarios. Cuando hay un seguro adecuado, esas gestiones se activan solas y el foco vuelve a estar donde tiene que estar: en cuidarse y seguir el viaje.

Coberturas médicas recomendadas para viajeros mayores

Cuando hablamos de seguros de viaje para mayores de 70, la cobertura médica es el corazón del producto. No alcanza con un monto simbólico. Es recomendable optar por planes con cobertura amplia que contemplen internaciones, estudios complejos, medicación y atención especializada, especialmente en destinos donde la salud privada es la norma.

La asistencia médica por enfermedad y accidente es básica, pero también lo es la cobertura por urgencias. Muchas veces no se trata de enfermedades graves, sino de descompensaciones, caídas, infecciones o dolores agudos que requieren atención inmediata. Un buen seguro responde rápido y sin vueltas burocráticas.

También es importante que el plan incluya repatriación sanitaria. Aunque nadie quiera pensar en ese escenario, tener cubierta la posibilidad de volver al país por razones médicas puede marcar una diferencia enorme en costos y tranquilidad. En viajeros mayores, esta cobertura deja de ser un “extra” y pasa a ser esencial.

Límites de edad y condiciones frecuentes en seguros para adultos mayores

Uno de los puntos que más confusión genera es el límite de edad. No todos los seguros de viaje aceptan personas mayores de 70 y, cuando lo hacen, suelen imponer condiciones específicas. Algunos establecen topes de edad estrictos, otros elevan el costo y otros reducen coberturas si no se elige el plan correcto.

También es frecuente que se apliquen franquicias más altas o que ciertas coberturas tengan límites menores que en planes para personas más jóvenes. Esto no es una trampa, pero sí algo que hay que leer con atención antes de contratar. La letra chica, en este caso, importa más que nunca.

Otro aspecto habitual es la exigencia de declaraciones de salud. No se trata de excluir automáticamente al viajero, sino de evaluar riesgos reales. Brindar información clara al momento de contratar evita rechazos posteriores y asegura que el seguro funcione cuando realmente se lo necesita.

Qué enfermedades preexistentes suelen cubrir los seguros

Las enfermedades preexistentes son uno de los grandes temas cuando se habla de seguros de viaje para adultos mayores. Muchas personas asumen que no están cubiertas y directamente descartan viajar. La realidad es más matizada. Hoy existen planes que cubren preexistencias, aunque con límites y condiciones específicas.

Hipertensión, diabetes, problemas cardíacos controlados o afecciones crónicas estables suelen estar contempladas, siempre que no haya habido descompensaciones recientes. Lo importante es entender que la cobertura suele aplicar ante una urgencia derivada de esa condición, no para tratamientos de rutina.

Cada seguro define sus alcances de forma distinta, por eso es clave revisar qué se considera preexistencia, qué eventos están cubiertos y hasta qué monto. Un buen asesoramiento en este punto evita falsas expectativas y permite elegir un plan que realmente acompañe el estado de salud del viajero.

Consejos para elegir un seguro de viaje sin restricciones innecesarias

El primer consejo es no guiarse solo por el precio. En seguros de viaje para mayores de 70, lo barato suele salir caro. Comparar coberturas, montos y condiciones es mucho más importante que ahorrar unos dólares al contratar.

También es clave pensar el viaje en sí. No es lo mismo un crucero, un tour organizado o una estadía larga en una ciudad que un viaje de aventura con traslados constantes. El seguro debe adaptarse al tipo de viaje y no al revés. Cuanto más alineado esté el plan con el itinerario, menos sorpresas habrá.

Por último, conviene elegir una empresa con experiencia en asistencia al viajero y atención en español. En situaciones de estrés o emergencia, poder comunicarse claro y rápido hace toda la diferencia. Un buen seguro no solo paga, también acompaña.

Viajar después de los 70 es una decisión valiente, disfrutable y totalmente posible. Pero como toda buena decisión, necesita respaldo. Un seguro de viaje adecuado no limita la experiencia, la potencia. Permite moverse con libertad, disfrutar sin sobresaltos y saber que, pase lo que pase, no estás solo.

Si el viaje ya está en la cabeza, el próximo paso es simple: elegir una asistencia al viajero que entienda esta etapa de la vida y acompañe de verdad. Porque viajar no se trata de la edad que figura en el DNI, sino de las ganas de seguir sumando historias. Y esas, por suerte, no tienen límite.

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