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Millas y programas de pasajero frecuente: cómo aprovecharlas en tu próximo viaje

Millas y programas de pasajero frecuente- cómo aprovecharlas en tu próximo viaje

Acumular millas es fácil. Usarlas bien es otra historia: te contamos cómo entender el sistema para que tu próximo pasaje te salga más barato, o directamente gratis.

Si viajaste alguna vez en avión, seguro tienes un número de socio dando vueltas en alguna aerolínea, aunque no te acuerdes bien para qué sirve. Los programas de pasajero frecuente existen desde hace décadas y funcionan como una moneda paralela: cada vuelo, cada compra con la tarjeta correcta y hasta cada noche de hotel puede transformarse en millas que después canjeas por pasajes, mejoras de clase o beneficios en el aeropuerto.

El problema es que la mayoría de la gente acumula sin ninguna estrategia y termina con millas que vencen sin usar, o paga en efectivo un pasaje que podría haber salido con puntos. En esta nota te explicamos cómo funcionan las alianzas entre aerolíneas, de qué otras formas puedes sumar millas más allá de volar, cuándo conviene canjear y cuándo no, qué cargos te van a seguir cobrando aunque uses millas, y cómo evitar que todo lo acumulado se pierda por vencimiento.

Cómo funcionan las millas y las alianzas entre aerolíneas

Cada aerolínea tiene su propio programa de fidelización: Aerolíneas Argentinas tiene Aerolíneas Plus, LATAM tiene LATAM Pass, GOL tiene Smiles, American Airlines tiene AAdvantage, y así con casi todas las compañías grandes del mundo. En términos simples, por cada vuelo pago acumulás millas según la ruta, la tarifa y tu categoría dentro del programa, y esas millas después se pueden canjear por pasajes, mejoras de clase o productos asociados.

Lo que le da verdadera potencia a este sistema son las alianzas entre aerolíneas. Las tres grandes a nivel mundial son Star Alliance, SkyTeam y oneworld. Star Alliance es la más grande en cantidad de aerolíneas miembro y nuclea a compañías como United, Lufthansa, Air Canada o Thai Airways. SkyTeam agrupa a Aeroméxico, Air France, Delta, KLM y Korean Air, entre otras, y es especialmente fuerte en la conexión entre Norteamérica y Europa. oneworld es la más chica de las tres en número de socios, pero incluye nombres de peso como American Airlines, British Airways, Qatar Airways y Qantas.

Pertenecer a una alianza significa que puedes acumular y canjear millas de tu programa favorito volando con cualquiera de las aerolíneas asociadas, aunque nunca hayas volado con la aerolínea dueña del programa. Por ejemplo, si eres socio de un programa asociado a SkyTeam puedes sumar millas volando con Air Europa o con Aeroméxico, y esas millas van a caer en tu misma cuenta. Además de la acumulación, la pertenencia a una alianza suele traer beneficios en tierra: acceso a salas VIP según tu categoría, prioridad de embarque y, en algunos casos, franquicia extra de equipaje.

Vale aclarar que no todas las aerolíneas están en una alianza global. Aerolíneas Argentinas, por ejemplo, mantiene acuerdos bilaterales puntuales con otras compañías, como el que tiene con LATAM para determinadas rutas dentro de Sudamérica, además de su pertenencia a SkyTeam. Estos acuerdos bilaterales pueden cambiar sus condiciones de un año a otro, así que conviene revisar siempre las reglas vigentes antes de dar por hecho que vas a sumar millas en un vuelo con una aerolínea asociada.

Formas de acumular millas más allá de volar

Volar es la forma más obvia de sumar millas, pero también la más lenta si tu objetivo es juntar lo suficiente para un canje importante. La herramienta que más acelera el proceso, sobre todo en Argentina, es la tarjeta de crédito asociada al programa. Bancos como Nación, BBVA, Itaú o Santander Río ofrecen tarjetas que suman millas Aerolíneas Plus por cada compra, y hay socios que arman gran parte de su saldo simplemente usando esa tarjeta para sus gastos habituales en lugar de otra.

Otra vía que suele pasar desapercibida es reservar hoteles y autos a través de los portales asociados al programa. Muchas aerolíneas tienen convenios con plataformas de reserva donde, si cargás tu número de socio antes de confirmar la reserva, sumás millas igual que si hubieras volado. Lo mismo pasa con algunos programas de compras online, donde ciertos comercios adheridos acreditan millas por cada compra que hacés entrando desde el portal del programa.

También existe la opción de comprar millas directamente, algo que tiene sentido en situaciones puntuales: cuando te faltan pocas millas para completar un canje y la diferencia en dinero sale más barata que pagar el pasaje completo. No conviene como estrategia general porque el costo por milla comprada suele ser más alto que el que obtienes acumulando de forma orgánica, pero como recurso de última milla, literalmente, puede salvarte un viaje.

Por último, no subestimes las promociones de bonificación. Es habitual que los programas ofrecgan bonos extra de millas en fechas puntuales, ya sea por transferencias, por vuelos a determinados destinos o por activar por primera vez una tarjeta. Estar atento a esas ventanas y planificar una compra o un vuelo que ya tenías pensado para que coincida con la promoción es una de las formas más simples de estirar el rendimiento de tu cuenta sin cambiar tus hábitos de consumo.

Cuándo conviene canjear millas y cuándo pagar el pasaje

No todas las millas valen lo mismo. El valor real de una milla depende del precio del pasaje que estás evitando pagar dividido por la cantidad de millas que te cobra el canje, y ese número cambia según la ruta, la temporada y hasta el día en que buscás. Por eso la primera regla práctica es comparar: antes de canjear, fijate cuánto sale ese mismo vuelo pagando en efectivo y cuánto te piden en millas más impuestos. Si la diferencia es chica, probablemente te convenga guardar las millas para otro momento.

Los canjes suelen rendir mejor en dos escenarios. El primero es cuando el pasaje en efectivo está caro, típicamente en temporada alta, feriados largos o rutas con poca competencia, porque ahí el precio en dinero sube más rápido que el precio en millas. El segundo es cuando buscás una cabina superior: canjear millas por un asiento en clase ejecutiva o primera suele darte mucho más valor por milla que canjear un pasaje en clase económica, porque la diferencia de precio en efectivo entre cabinas es enorme y el costo en millas no crece en la misma proporción.

En el otro extremo, pagar el pasaje directamente suele ser mejor negocio cuando encontrás promociones o tarifas muy bajas en efectivo, algo común en rutas domésticas o de corta distancia con varias aerolíneas compitiendo. En esos casos, gastar tus millas para ahorrarte un pasaje que ya era barato es un mal uso del recurso: mejor guardarlas para un vuelo de mayor valor.

Otro factor a tener en cuenta es la disponibilidad de asientos premio, que suele ser limitada y variar según la fecha de búsqueda. Muchos programas liberan inventario de canje con bastante anticipación y ese es, generalmente, el mejor momento para buscar: cuanto más cerca de la fecha del viaje, más probable es que solo queden asientos premio a un costo elevado en millas, si es que queda alguno disponible.

Los cargos que igual tienes que pagar al canjear un ticket

Un error frecuente es pensar que un pasaje canjeado con millas es gratis. En la práctica, casi ningún canje lo es. Incluso cuando el valor del pasaje en sí está totalmente cubierto por las millas, hay una serie de cargos que se pagan aparte, en efectivo, al momento de emitir el ticket.

El más habitual son las tasas e impuestos propios de cada aeropuerto y país, que se aplican igual que en cualquier pasaje comprado en efectivo. A eso se suman, en algunos casos, cargos por combustible que ciertas aerolíneas siguen trasladando al pasajero incluso en canjes de millas, especialmente en rutas internacionales de larga distancia. Dependiendo de la ruta y del momento, estos cargos pueden representar una suma considerable en pesos, así que conviene revisar el desglose completo antes de confirmar el canje y no guiarse solo por la cantidad de millas que pide la pantalla.

Además de las tasas, muchos programas cobran un cargo de emisión propio, distinto al de la aerolínea, que se aplica por procesar el canje. En el caso de Aerolíneas Plus, por ejemplo, existe un cargo de emisión que se bonifica si el pasaje se emite directamente a través del sitio web del programa, algo que vale la pena verificar antes de llamar a un centro de atención telefónica donde ese cargo sí podría aplicarse. Otros programas tienen políticas similares, con diferencias según el canal de emisión, la anticipación con la que se compra o la categoría del socio dentro del programa.

Por eso, antes de dar por bueno un canje, siempre conviene pedir el desglose completo de lo que vas a pagar en efectivo, no solo la cantidad de millas. Un canje que a primera vista parece un regalo puede terminar costando bastante dinero real una vez que se suman todos los cargos, y en algunas rutas de temporada alta la diferencia con pagar el pasaje directamente puede ser menor de lo que esperabas.

Vencimientos y transferencias: cómo no perder lo acumulado

Cada programa tiene su propia lógica de vencimiento, y confundirlas es una de las formas más comunes de perder millas sin darse cuenta. Algunos programas hacen vencer las millas de forma individual según la fecha en que se acreditaron, mientras que otros, como Aerolíneas Plus, funcionan con una lógica distinta: lo que vence no son las millas una por una, sino toda la cuenta en conjunto, y esa fecha se renueva cada vez que hay un movimiento aéreo, ya sea un vuelo pago que acredita millas o un canje que las utiliza. En Aerolíneas Plus ese plazo es de 36 meses sin movimiento aéreo registrado.

Antes de resignarte a perder un saldo por vencimiento, revisá siempre las alternativas que ofrece cada programa. Muchos permiten extender la vigencia con una transacción mínima, transferir millas entre cuentas familiares o de amigos, o directamente canjear una parte del saldo por algo pequeño con tal de reactivar la cuenta. Estas opciones cambian de programa en programa y también según el país donde esté registrada la cuenta, así que lo más seguro es consultar la página oficial del programa antes de asumir que aplica la misma regla en todos los casos.

Vencimiento de millas: cómo funciona en los principales programas

Antes de planificar un canje a largo plazo, conviene tener claro cómo maneja cada programa el vencimiento de su saldo, porque las diferencias son mayores de lo que parece a simple vista.

Programa Lógica de vencimiento
Aerolíneas Plus Vence toda la cuenta a los 36 meses sin movimiento aéreo (vuelo pago acreditado o canje)
LATAM Pass Varía según el país de la cuenta; conviene revisar siempre la página oficial del mercado correspondiente
Smiles Los plazos varían según el origen de las millas: vuelos, tarjetas, compra o transferencia, cada uno con su propia vigencia
Aeroméxico Rewards No tiene vencimiento por inactividad

Como se ve en la comparación, no existe una regla única que sirva para todos los programas, y algunos ni siquiera aplican la misma lógica puertas adentro según cómo llegaron las millas a la cuenta. La conclusión práctica es simple: anota la fecha de vencimiento o la condición que la determina apenas te inscribes en un programa, revísala cada vez que planifiques un viaje y, si tienes cuentas en más de un programa, no asumas que todas se comportan igual solo porque una de ellas te resultó fácil de entender.

Millas que suman, viaje que hay que proteger igual

Sacarle el jugo a un programa de millas puede ahorrarte una parte importante del presupuesto de viaje, y con un poco de organización cualquiera puede aprender a hacerlo. Pero conseguir un pasaje más barato, o incluso gratis, no cambia nada de lo que puede pasar una vez que ya estás de viaje: una demora, una valija perdida, una consulta médica en el destino. Ahí las millas no te cubren nada, porque no fueron pensadas para eso.

Por eso, cada vez que armes un viaje usando millas, conviene pensar la asistencia al viajero como un paso más del mismo proceso de planificación, no como un gasto aparte que se puede dejar para después. Mientras las millas te ayudan a llegar más lejos gastando menos, la asistencia al viajero se ocupa de que, si algo sale mal en el camino, no termines pagando de tu bolsillo mucho más de lo que ahorraste con el canje.

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